jueves, 26 de noviembre de 2009

Solo porque somos intrusos


En una isla perdida por la inmensidad del océano, se encontraba una playa envuelta entre montañas y selva. Donde el ser humano jamás había pisado esa arena limpia, que se tornaba brillosa con los potentes rayos del sol. Nada había invadido ese lugar maravilloso, todos los que ahí vivían eran felices, sin conocer al ser humano. Un día como todos los demás, apareció un grupo de cuerpos en movimiento, nadie sabia que eran, pero hablaban y eran distintos a todos lo que ahí Vivian, en ese instante una de esas formas que nunca habían visto; se postro ante el elemento mas poderoso de la naturaleza el mar. Al darse cuenta que lo iban a pisar lo único que hizo, fue enojarse mucho y comenzar a moverse con tal fuerza que habría su boca de tal magnitud que podría haberse tragado la isla entera. No se trago la isla, pero su gigante boca se trago todo lo que había llegado a invadir su tierra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario