
En una cueva húmeda y oscura vivía una hormiga de 9 metros. La cueva, parecía un portal hacia mundos paralelos, de criaturas que no se ven muy seguido en la tierra, entre ellas había un unicornio blanco, con un cuerno que brillaba en la oscuridad. En los alrededores de la cueva, la naturaleza era aun mas extraña. La corriente del rio de vodka te llevaba a la casa de la jirafa parlante, donde días antes hubo un accidente de avión y varios pasajeros murieron, la familia de la jirafa parlante, con su sentido agudo de la vista podía ver al coro de ángeles que bajaba con sus arpas y violines. Cuando se habría el portal se podría ver a sor Juana Inés de la cruz, cantando bien inspirada con la música celestial; y mientras todo eso sucedía algo ocurrió, un estruendo. El portal al cielo se mezclo con un hoyo negro, que dejó caer a un soldado de la tercera guerra mundial entonces, sor Juana Inés y el soldado, siguieron cantando. Se les unió una maestra de minifalda con moral distraída, que sangraba de la frente y como consecuencia el cigarro que fumaba estaba mojado de sangre. Aquello ya parecía un musical de Jesucristo súper estrella, hasta un escultor famoso que habían muerto porque su escultura le cayo encima, cantaba. En su mente lo ultimo que vio, cuando eso sucedió; fue la foto de papá, en ese hermoso marco de plata, junto a su cama, recordando que el había sido su mas grande héroe. Todo ese musical estaba apunto de terminar los pasajeros muertos subían uno a uno. El último subió y ambos portales cerraron su entrada. Volviendo a los alrededores de la cueva, en el rio de podría ver una ballena azul flotando, tan grande que abarcaba todo el caudal. Todo eso que mis ojos acababan de presenciar, nunca lo habrían imaginado, podía creer que eso existiera en el universo. Entre esos pasajeros iba yo, pero no subí al cielo, me quede siguiendo a Moctezuma que me guiaba al mictlan.