domingo, 27 de diciembre de 2009

El oráculo


Todas las vacaciones de verano mi padre me obliga irme al rancho, ahí no hay mas que árboles, montañas, todo es bosque no hay mas. Era levantarse a las 7 de la mañana, bañarse con agua fría y desayunar huevos que me mandaban a recoger de la gallina cleo. Lo que no sabia es que mi vida estaba a punto de cambiar, ese día la vida de Juan Manuel Huesca Gutiérrez daría un giro de 180°. Caminaba en lo empinado de una montaña recogiendo leña para la fogata de la noche, pero había una rama extraña que me llamo mucho la atención era larga como un bastón pero en forma de y. Se me hizo buena idea usarla de apoyo para caminar pues, ya estaba muy cansado. Al continuar subiendo y buscando, me pude dar cuenta de una cabaña muy graciosa por la forma que tenia como de helado. Cuando empecé a curiosear salio una viejecilla que me dio las gracias por haberle llevado su oráculo, no sabia a que se refería se lo di y de regalo de dio el poder para limpiar el alma y que las personas sean felices.

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