viernes, 4 de diciembre de 2009

ventana


Cuando nadie lo veía observaba por la ventana, la ridiculez o la desnudez de alguien. En su maquiavélica mente juagaba con su ingenio y planeaba, como podría robar el último suspiro a su vecina. Hacia bocetos en su mente de cómo hacerlo, tenia sed de sangre. La noche caía y sus deseos reprimidos afloraban desde su ventana, sus ojos proyectaban el momentos en que una moneda afilada por el miles de veces; atravesaría su cuello. Imaginaba lo excitante que seria ver el dolor que expresaba su rostro, escuchar sus gritos irse apagando poco a poco y ver derramarse la sangre que después esparciría por su cuerpo. Así les gritaría a todos el odio que sentía al verlos felices. Todo lo que su mente escudriñaba era perfecto lo único que le fallaba era la practica, lo mas importante se puede pensar, pero una mente brillante y tan elevada no necesita la practica para disfrutar con imaginarlo para el era suficiente.

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