lunes, 14 de diciembre de 2009

La muerte es inesperada

Todas las noches se paseaba frente a mí con su manto negro y largo. Su cabello largo ondulado, no dejaba ver su rostro demacrado y pálido. Una noche como cualquier otra en el amplio corredor sombrío y húmedo; tuve el valor de preguntarle ¿Quién es usted, por qué siempre aparece a las 12 de la noche? Ella me contesto – soy la dueña de la casa y han invadido mi propiedad por favor váyanse. Me quedé pasmada no sabia que decir, ni como reaccionar. Al día siguiente me di a la tarea de buscar en el sótano de la casa y encontré fotos de la época de los 30’s era ella, muy bella. Su trágica muerte había ocurrido ahí misma en ese pasillo mientras cortaba las hojas de una maceta, el banco resbalo y al caer se enterró las tijeras de jardín en la espalda. Su muerte fue inesperada, ella no sabia que había muerto, ella Evangelina como se llamaba vivía en el mundo de los vivos negándose su realidad, como tantos lo hacen.

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