sábado, 12 de diciembre de 2009

dibujandose en unO


Piso de madera, luz muy tenue, clima perfecto para que dos cuerpos se encuentren esta tarde. Ella sin decir nada guardando un silencio misterioso y el sabiendo lo que quería decir con ese misterio. En el cuarto ningún mueble solo una lámpara y un tapete en bordados de colores varios, lo único que faltaba eran ellos. Llegaron como si el tiempo se los comiera, atrabancados y sin delicadezas se despojaron de sus prendas; rompiendo una de ellas por lo hirviente de sus cuerpos y su prisa por sentirse ellos uno mismo. Con sus manos delinean todo su cuerpo como si dibujaran en un lienzo en blanco, sus bocas se rozaban y mojaban; pero también sus bocas rozaban más que eso. El vientre de ella se estremecía con sus caricias, el temblaba de ver los gestos que provocaba. Llegó el momento estaban en el punto exacto, se fundieron y se volvieron uno mismo; por unos minutos sintieron lo mismo, por un momento los dos se entendieron, por un momento disfrutaron de algo juntos, por un momento sintieron que se quisieron y ese momento se terminó. Después no se volverían a encontrar.

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