sábado, 28 de noviembre de 2009


Te duermes y despiertas, comes y duermes. Todo es un círculo, donde la vida tal vez ya se repitió, donde tal vez no eres tu; alguien más te controla y te hace sentir que vives, comes, duermes, te enamoras y te enojas. Hubo alguien que se dio cuenta, su nombre Alejandra. Una noche en lugar de dormir engañó al sueño y fingió estarlo. Todo estaba en tranquilidad y oscuridad, salían de la pared hombrecillos con bata blanca que inyectaban un líquido muy extraño, viscoso, eso bloqueaba todos sus sentidos y comenzaban a examinar su cuerpo. Ella no podría creer lo que observaba con tanto miedo, ella no era ella; era más que una ratita de laboratorio con la que experimentan y mejoran otra raza que quien sabe cuál sea. Fue tanto su miedo que la descubrieron y ese sueño que había evitado esa noche le trajo dormir para siempre.

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