
Es inevitable que llegue el día en que no despiertes, que llegue el día del ultimo aliento, para eso nacimos para un día dejar de hacerlo; nada es eterno. Pero que doloroso es ver que todos se van, te quedas en un lugar frío, solitario y húmedo. Donde no te da la luz, donde cada año te visitan y se acuerdan que ahí estas. Lo único rescatable es que no, nos quedamos siempre en nuestra tumba pero si vemos a los que nos visitan, nos lloran y sabemos cuando alguien va porque se solidariza con el dolor o solo va por puro protocolo social. Así fue en mi velorio, a mi familia no le dolió mi muerte solo a mi perro que se que me extraña pero los demás solo esperaban mi herencia, mis nietos escuchaban música, mis hijos pensaban en el testamento y mi esposa festejaba que por fin podría deja de cuidarme. El único que viene a visitarme y dejarme flores, es un viejo amigo que pronto me hará compañía, después de que eso pase mi tumba quedara en ruinas.
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