domingo, 10 de enero de 2010

Así fue mi velorio


Es inevitable que llegue el día en que no despiertes, que llegue el día del ultimo aliento, para eso nacimos para un día dejar de hacerlo; nada es eterno. Pero que doloroso es ver que todos se van, te quedas en un lugar frío, solitario y húmedo. Donde no te da la luz, donde cada año te visitan y se acuerdan que ahí estas. Lo único rescatable es que no, nos quedamos siempre en nuestra tumba pero si vemos a los que nos visitan, nos lloran y sabemos cuando alguien va porque se solidariza con el dolor o solo va por puro protocolo social. Así fue en mi velorio, a mi familia no le dolió mi muerte solo a mi perro que se que me extraña pero los demás solo esperaban mi herencia, mis nietos escuchaban música, mis hijos pensaban en el testamento y mi esposa festejaba que por fin podría deja de cuidarme. El único que viene a visitarme y dejarme flores, es un viejo amigo que pronto me hará compañía, después de que eso pase mi tumba quedara en ruinas.

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