
Raúl estaba acostado en su cama, escuchando una canción, se levanto a cambiarla. La canción que puso fue una llamada relax, al iniciar en sus ojos lo único que veía eran luces de colores, como si fueran fuegos artificiales. Su cabeza daba vueltas, no sabia lo que estaba pasando, con dificultad se levanto de su cama. Al pararse enfrente del espejo parecía que estaba hecho de agua, lo tocaba y se podía traspasar como tocar el agua cristalina de un río y las paredes brillaban, escuchaba voces que le incitaban a bailar, divertirse y no dejar de estar feliz. Raúl no podía explicarse porque estaba así, en realidad jamás había escuchado esa canción pero hasta con los ojos cerrados veía el mundo colorido. Todo seguía dando vueltas como si tuviera una borrachera de aquellas, pensó que con un vaso de leche se le quitaría esa sensación, no sucedió eso. Al llegar a su cuarto apago la música y todo paso.
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