jueves, 7 de enero de 2010

Fin del mundo


El final de los tiempos había llegado, las luces se atenuaron, las nubes se oscurecieron y los vientos destruyeron todo a su paso. La gente no podía explicarse porque pedazos de cielo caían en sus manos, era terrible lo que estaba pasando sus ilusiones de un fututo se estaban acabando; seguido de la lluvia que extinguía el fuego del sol. Ya nada podía hacerse esto no era simulacro mucho menos un insignificante temblor de ocho grados, esto era el fin de la tierra. Todos querían un espacio en el bunquer presidencial pero, si no, eres famoso ni tienes dinero para codearte con un politiquillo y es más ni López Obrador entró, menos tu cualquier hijo de vecino. Lo más interesante es que los comunicados de prensa decían: No se preocupe, solo es un breve proceso de limpieza de la tierra pronto cesara. Pueden creer eso el mundo se estaba acabando y el gobierno tapando la caída del sol con un dedo.

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